{"id":3013,"date":"2021-09-20T16:55:00","date_gmt":"2021-09-20T19:55:00","guid":{"rendered":"http:\/\/lalinternaweb.com\/?p=3013"},"modified":"2021-09-26T20:47:44","modified_gmt":"2021-09-26T23:47:44","slug":"la-sangre-la-lengua-y-el-apellido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lalinternaweb.com\/?p=3013","title":{"rendered":"<span style='font-size:28px;'>Rese\u00f1as - Libros<\/span><br> La sangre, la lengua y el apellido"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Y\u00e1snaya Aguilar Gil pertenece al pueblo mixe y desde el coraz\u00f3n de M\u00e9xico interpela la raz\u00f3n del saber capitalista, colonialista y patriarcal. Compartimos un adelanto del libro, a salir en octubre<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Por Leo Rodr\u00edguez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">\u201cNuestras lenguas no se mueren, las matan\u201d, sentencia <strong>Y\u00e1snaya Aguilar Gil<\/strong>, ling\u00fcista, escritora y traductora. Y\u00e1snaya pertenece al pueblo mixe, naci\u00f3 y se crio en Oaxaca (M\u00e9xico) y desde el coraz\u00f3n de ese territorio interpela la raz\u00f3n del saber capitalista, colonialista y patriarcal. \u00c9ste es un adelanto de <strong><em>La sangre, la lengua y el apellido<\/em><\/strong>, a salir en octubre y la primera vez que se publican textos de Y\u00e1snaya en Argentina, a pesar de ser reconocida en su pa\u00eds, en el reino de Espa\u00f1a y de haber sido traducida y publicada en ingl\u00e9s y franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong><em>J\u00eb\u00ebn p\u00e4\u2019\u00e4m o la enfermedad del fuego<\/em><\/strong> (Cap\u00edtulo 1)<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo desde Ayutla, una comunidad mixe en la sierra norte de Oaxaca, que se enfrenta a la situaci\u00f3n creada por la pandemia del coronavirus, sin acceso al agua potable. Mientras ideamos, platicamos e intercambiamos ideas de lo que podemos hacer ante esta situaci\u00f3n y la necesidad de denunciar la urgencia de nuestras circunstancias, no puedo evitar pensar en otras epidemias que han marcado la configuraci\u00f3n misma de nuestras comunidades a trav\u00e9s de la historia. Las grandes epidemias del siglo XVI influyeron de manera determinante la manera en la que se instal\u00f3 el orden colonial en estas tierras en los siguientes siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las guerras de conquista, los trabajos forzados, los abusos y las enfermedades, la colonia se fue estableciendo sobre una gran cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica. Seg\u00fan los c\u00e1lculos de <strong>John K. Chance<\/strong>, autor del libro cl\u00e1sico <strong><em>La conquista de la sierra<\/em><\/strong>. <strong><em>Espa\u00f1oles e ind\u00edgenas de Oaxaca<\/em><\/strong> en la \u00e9poca de la Colonia, el pueblo mixe no recuper\u00f3 la poblaci\u00f3n estimada en 1519 hasta la d\u00e9cada de 1970. Las cr\u00f3nicas y los registros de los impactos de la viruela y otras enfermedades importadas en la poblaci\u00f3n nativa siguen siendo impresionantes, pueblos enteros en los que la situaci\u00f3n hac\u00eda imposible enterrar a los muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los efectos de las epidemias en una poblaci\u00f3n expuesta ya a la guerra y al trabajo forzado redujo la poblaci\u00f3n nativa de una manera dram\u00e1tica. Tan solo en la primera gran epidemia de viruela, algunos especialistas calculan la muerte de ocho millones de personas en un periodo de aproximadamente dos a\u00f1os. En una estimaci\u00f3n m\u00e1s reducida -los n\u00fameros siguen a debate- en estas tierras habitaban 15 millones de personas que a comienzos del siglo XVII se hab\u00edan convertido en dos millones. En cualquier caso y estimaci\u00f3n, no se puede negar que, a las guerras y al sometimiento, se sumaron las epidemias que hoy son consideradas un factor fundamental en ese proceso que llamamos la Conquista.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del siglo XVI y a trav\u00e9s del tiempo, los pueblos ind\u00edgenas enfrentaron otras epidemias. En la tradici\u00f3n oral, tradici\u00f3n que habita en la memoria, las personas mayores de mi comunidad guardan relatos de aquellos a\u00f1os: las casas que quedaban desiertas ante la muerte de quienes la habitaban, el miedo cotidiano, la angustia de no poder cumplir con los rituales fundamentales y necesarios para que los muertos emprendieran su viaje, las caracter\u00edsticas de una enfermedad, j\u00eb\u00ebn p\u00e4\u2019\u00e4m, que desde el mixe se traduce como \u201cla enfermedad del fuego\u201d, por las fiebres alt\u00edsimas que la acompa\u00f1an, pero que no he podido identificar plenamente.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/lalinternaweb.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Yasnaya-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3015\" srcset=\"https:\/\/lalinternaweb.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Yasnaya-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/lalinternaweb.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Yasnaya-300x169.jpg 300w, https:\/\/lalinternaweb.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Yasnaya-768x432.jpg 768w, https:\/\/lalinternaweb.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Yasnaya.jpg 1440w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Y\u00e1snaya Aguilar Gil<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Las \u00faltimas palabras de mi tatarabuelo antes de morir por j\u00eb\u00ebn p\u00e4\u2019\u00e4m llegaron a m\u00ed por medio de la transmisi\u00f3n intergeneracional, sus \u00faltimas palabras antes de entrar en ese estado que es puente entre la conciencia y la nada hicieron referencia a una historia ejemplar: en su infancia, a \u00e9l le hab\u00edan contado a su vez de una gran epidemia que asol\u00f3 a toda la regi\u00f3n, para evitar el contagio una familia decidi\u00f3 tomar todo el ma\u00edz y el alimento disponible y huir a un lugar en donde la enfermedad no pod\u00eda alcanzarlos. Como despu\u00e9s le\u00ed en el extraordinario cuento de <strong>Edgar Allan Poe<\/strong> <strong><em>La m\u00e1scara de la muerte roja<\/em><\/strong>, algo similar sucedi\u00f3 con esta familia que disfrut\u00f3 de los alimentos sustra\u00eddos a la comunidad sin preocuparse de la epidemia, como es de esperarse, la enfermedad viajaba con ellos y nadie m\u00e1s pudo ayudarlos, despu\u00e9s de la muerte que interrumpi\u00f3 el disfrute de lo hurtado nadie pudo enterrarlos, sus cuerpos quedaron abiertos y secos al sol. Mi tatarabuelo, despu\u00e9s de narrar la historia, pidi\u00f3 a quienes lo escuchaban que no creyeran nunca esa mentira de que el bien individual se opone al bien colectivo. Dio algunas indicaciones m\u00e1s y d\u00edas despu\u00e9s falleci\u00f3. Su hija Luisa, que hab\u00eda escuchado estas palabras, pronto cay\u00f3 enferma tambi\u00e9n; antes de entrar en los estados extraordinarios que la fiebre provee a la mente, ella se comprometi\u00f3 en matrimonio con mi bisabuelo Zacar\u00edas quien, junto a sus vecinos y amigos, se dedic\u00f3 a tomar las medidas necesarias para no enfermarse y, al mismo tiempo, cuidarla a ella y a sus hermanos, provey\u00f3 de agua fresca y alimento a quienes atravesaban la enfermedad en casa de su prometida. Mi bisabuela Luisa logr\u00f3 sanar y transmiti\u00f3 con solemnidad las palabras de su padre que desde entonces se repiten en mi familia con un respeto que solo genera la est\u00e9tica de la repetici\u00f3n: el bien individual no se opone al bien colectivo, el bien individual depende del bien colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de las versiones de un mundo ideal capitalista, la vida en com\u00fan transcurrir\u00eda con un Estado que solo intervenga para proteger la propiedad privada y en la que todos los servicios, productos y lo necesario para vivir est\u00e9 controlado por el capital y la iniciativa privada. En muchos delirios anarco-capitalistas, el individuo, su libertad y su propiedad son el centro de la regulaci\u00f3n de la vida en com\u00fan. En contrapuesto, las organizaciones comunitarias se narran como aquello que vendr\u00e1 y arrebatar\u00e1 el fruto del trabajo de las personas m\u00e1s trabajadoras para repartirlos entre los que menos se han esforzado, la organizaci\u00f3n comunal se narra como una estructura que aplasta las voluntades y los deseos individuales para instaurar la dictadura de la mayor\u00eda. En el discurso se ha creado una permanente tensi\u00f3n entre el bien individual y el inter\u00e9s colectivo que frustra y limita al individuo. La explotaci\u00f3n de esta aparente contraposici\u00f3n entre individuo y comunidad se sembr\u00f3 como la semilla del miedo para construir una propaganda anticomunista y tambi\u00e9n se utiliza hoy para demeritar las m\u00faltiples luchas por la construcci\u00f3n de estructuras sociales m\u00e1s ancladas en la solidaridad, en el apoyo mutuo y en la comunalidad. Las democracias liberales establecen un pacto con individuos concretos, las garant\u00edas individuales est\u00e1n consagradas en diversas constituciones y la base del Estado neoliberal tiene al individuo y su propiedad privada como sujeto base del derecho. Bajo esta l\u00f3gica, a trav\u00e9s de la historia, al Estado le ha costado lidiar con comunidades y no con individuos, comunidades que reclaman territorios en comunidad, entes colectivos con los que hasta hace poco, no ten\u00eda marco legal con el cual relacionarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la experiencia de muchas personas contradice la preponderancia de una oposici\u00f3n esencial entre bien individual y bien colectivo. La polit\u00f3loga <strong>k\u2019iche\u2019 Gladyz Tzul<\/strong> ha abordado c\u00f3mo la estructura comunal permite justamente la satisfacci\u00f3n de los anhelos individuales. Mi experiencia apunta en el mismo sentido, si pudimos tener lo necesario para desarrollar nuestra vida y con ella nuestros deseos y anhelos fue en gran medida porque muchas personas en colectivo construyeron aulas, un sistema de agua potable, una estructura que nos provey\u00f3 de fiesta y actividades de ocio gratuitas que se gestionaban con trabajo comunal. La pasi\u00f3n y el inter\u00e9s personal por la m\u00fasica encuentran un espacio en el cual florecer en las escoletas musicales y en las bandas filarm\u00f3nicas que nuestras comunidades gestionan colectivamente. Ante esta evidencia se revela que, m\u00e1s que oponerse, el bien individual depende del bien colectivo. El individualismo de las personas que no conocen a quienes habitan en el mismo edificio se explica porque su bien personal se ha depositado en el pacto que han hecho con el Estado; a cambio de aportar una m\u00f3dica, digamos as\u00ed, cantidad de impuestos, dejan en manos del Estado la gesti\u00f3n de aspectos fundamentales de la vida como el funcionamiento del agua potable o el sistema educativo, por mencionar algunos. Cuando lo extraordinario irrumpe en forma de terremoto o el Estado falla, como lo hace constantemente, la mentira del individualismo se revela: entonces es necesario hablar con la vecina, congregarse y enfrentar en colectivo la situaci\u00f3n extraordinaria que trae a la mesa la idea negada pero palpitante de lo humano: nos necesitamos. Incluso en sociedades altamente individualistas, la necesidad de la colectividad revela su amplio rostro en situaciones de quiebre: frenar la pandemia del COVID-19 necesita de la colaboraci\u00f3n de todas las personas, se revela que guardar la distancia o lavarse las manos, puede salvar la vida de personas que no conocemos y que las acciones de ellos pueden salvar la vida de nuestra madre octogenaria. Si la propagaci\u00f3n del virus muestra los resortes de las estructuras interrelacionadas en las que habitamos, solo la colectivizaci\u00f3n del cuidado puede parar la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las epidemias del siglo XVI tuvieron un contexto hist\u00f3rico, econ\u00f3mico y pol\u00edtico concreto, el COVID-19 aparece en medio de una de las crisis del capitalismo y ese contexto le dota de caracter\u00edsticas particulares y le proveer\u00e1 de consecuencias espec\u00edficas. El capitalismo ha necesitado de la idea del \u00e9xito individual y del m\u00e9rito personal, el capitalismo ha exaltado la idea del individuo que teme una conjura comunista o comunal que le arrebate su propiedad adquirida con tanto celo. Pero un virus no es propiedad privada. En las periferias del capitalismo y del Estado hemos aprendido otras verdades, la familia que hurta el ma\u00edz colectivo para escapar de la enfermedad est\u00e1 condenada a la falta de ayuda y a los cuerpos insepultos, la poblaci\u00f3n mixe que sali\u00f3 de la cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica del siglo XVI se organiz\u00f3 en estructuras comunales para resistir el establecimiento paulatino del r\u00e9gimen colonial y luego el establecimiento del Estado, comunalmente hicieron la vida que hizo posible que a pesar de las cruentas epidemias, del despojo y la violencia, aqu\u00ed continuemos. El cuidado comunal salv\u00f3 la vida de Luisa que hace posible que ahora yo pueda repetir los \u00faltimos consejos de mi tatarabuelo ante la epidemia que le toc\u00f3 vivir: el bien individual es el bien colectivo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Ficha t\u00e9cnica<\/em><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u2022&nbsp;T\u00edtulo: <\/em><\/strong>La sangre, la lengua y el apellido<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u2022&nbsp;Autora: <\/em><\/strong>Y\u00e1snaya Aguilar Gil<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022 <strong>Selecci\u00f3n de textos<\/strong>: Marc Delcan Albors<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u2022&nbsp;Editorial: <\/em><\/strong>Madreselva editorial<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u2022&nbsp;Edici\u00f3n: <\/em><\/strong>octubre 2021<strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u2022&nbsp;N\u00famero de p\u00e1ginas: <\/em><\/strong>128<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:100%\">\n<a href=\"https:\/\/cafecito.app\/lalinternanoticias\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" srcset=\"https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_1.png 1x, https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_1_2x.png 2x, https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_1_3.75x.png 3.75x\" src=\"https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_1.png\" alt=\"Invitame un caf\u00e9 en cafecito.app\"><\/a>\n<\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y\u00e1snaya Aguilar Gil pertenece al pueblo mixe y desde el coraz\u00f3n de M\u00e9xico interpela la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3014,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,35,184],"tags":[],"class_list":["post-3013","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arte-y-cultura","category-literatura","category-resenas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3013"}],"collection":[{"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3013"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3013\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3051,"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3013\/revisions\/3051"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3014"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lalinternaweb.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}