La canción vence

La canción vence

La canción es un formato trascendental, que puede ocurrir en cualquier momento y desaparecer por completo. Charlamos con tres artistas que las interpretan y componen, en un viaje a la cima de la creación.

Por Martin Silva


Desde el inicio de los tiempos suena una canción. Acompañada de algún instrumento o a capela, sin electricidad siquiera, juglares de todos los tiempos nos dejan su arte en pureza a través de una canción. 

Muchas veces encontramos versiones despojadas, iniciáticas de temas que luego aparecen súper producidas en un estudio, mas la interpretación sencilla y austera siempre va a triunfar. Y es que, si hay algo cautivante en la música, es la canción: sentimental, de protesta, intimista y conmovedora. Esa canción que buscaron artistas desde los orígenes mismos de la música. 

Ya más cercano a nuestros días, Adrián Cayetano Paoletti registró la búsqueda de la canción perfecta en uno de los álbumes-faro del rock al margen a finales de la década del ‘90. En la ruta del árbol, en busca de la canción perfecta, es un disco que reunió melodías y temáticas de una enorme vigencia.


Conexión patagónica

El rock ha tenido grandes representantes desde su origen. Personalidades como José Alberto Iglesias (Tanguito), Miguel Abuelo; Palo Pandolfo; María Gabriela Epumer, Rosario Bléfari; Gabo Ferro –por solo nombrar algunos nombres propios. Cada uno y cada una han sentado las bases de la creación e interpretación de la canción en nuestro país.

En el periodo temporal pasado inmediato, podemos mencionar a dos patagónicos con asiento en la ciudad de La Plata que interpretan, militan y actualizan la canción cada día. Ellos son Antolín y Shaman Herrera.

El primero instalado actualmente en la provincia de Neuquén, parece guardar en secreto la fórmula de las canciones sentidas, emotivas y confesionales. Unos toques naifs, una profundidad y sofisticación en el lenguaje hacen de Antolín uno de los destaques de la música en las últimas dos décadas. 

Lo de Shaman va por otro camino: el de la expansión de fronteras y la experimentación. Antes de uno de sus regresos a la Patagonia, Shaman llegó a transformar parte de la escena platense con su particular forma de interpretar las canciones. Aunque las contingencias hacen que ambos estén todo el tiempo viajando a través de los espacios y kilómetros, han plantado la bandera cancionera en suelo firme, dejando tras de sí una estela estilística digna de seguir.


La canción como medio y como fin

La pregunta sobre por qué la canción prevalece la buscamos en los y las cantantes que hoy la toman como estandarte. Ellos y ellas, además de escucharlas, las interpretan y crean. Artistas con pasado bien alejado del llano compositivo: desde el hardcore al noise; con capas de sonido y ornamentaciones instrumentales; que se rinden ante la canción y lo que florece a partir de ella. 

Bam Bam Estas Muerto es una legendaria banda de Florencio Varela que dejó una huella en el hardcore de los márgenes. Riffs súper agitados, doble base de guitarras distorsionadas, bajo espeso y batería frenética. Tres discos, más de doscientos shows y bandas que hoy día le tributan sonido y esencia. Sin embargo, el proyecto al que Hernán Federico, su cantante, dedicó luego todo el esfuerzo fue Amensur: folklore que actualiza la canción de protesta latinoamericana. Hace unos días, lanzaron Xubcielo, su tercer álbum, a partir del cual sellan una separación de hecho con Matías Burgos (el otro socio-fundador de Amensur). 

Hernán Federico: Lo sincero, lo que va con el corazón, perdura. Y las canciones populares tienen eso de volver, hay que regresar sin melancolía ni tragedias. Yo vuelvo a los discos y canciones favoritas por esa especie de tiempo que se eterniza en cada una de ellas.  


Nave India fue una banda de rock alternativo con asiento en las guitarras distorsionadas, bases entrecortadas y la potente voz de Gus Fernández. Hace un tiempo, Fernández compiló los trabajos de estudio de Nave India en un CD doble, que en La Linterna tuvimos el gusto de obsequiar a nuestra audiencia. En 2025, Fernández lanzó el recomendable álbum El pecado original. Ahora, en plan solista y con variaciones en quienes le acompañan, el propio Gus suma su devoción por la canción:

Gus Fernández: Creo que uno vuelve a lo que lo conmovió o fue una parte importante de su vida. Lo interesante es reencontrarse con lo que escuchó, palpar si eso lo continúa interpelando o ya pertenece a un recuerdo que no puede ser vivido de la misma intensidad. En mi caso sucede mucho lo contrario también, que canciones que en su momento pasaban de largo, hoy las redescubro y pueden emocionarme.

Emily And es el proyecto que desde hace varios años acuña Emily, artista estadounidense que reside en Argentina desde hace una década. La canción, para ella, tiene una potencialidad inequívoca: “a través de la canción uno puede interpretar, predecir o manifestar un futuro; o entender mejor un pasado, de otra manera. Muchas veces la canción ayuda a navegar en el tiempo. Es una herramienta súper poderosa; no sé si decir una manifestación”.

Caja de herramientas

El momento o la situación a la hora de componer tiene una gran importancia. Hay quienes prefieren la soledad e introspección; por otro lado, quienes se nutren de los procesos que se desarrollan en la sociedad que –de algún modo- crea a los y las artistas. 

Un ejemplo es el de la banda de marplatense Loquero, caracterizada por su matriz pop y cancionera del punk: “es una canción en una alcantarilla/ sonando en las cunetas del amor/ y es también el sol gestando maravillas/ en la soledad de mi balcón”, confiesa Chary, su cantante, en un fabuloso pasaje del gran disco Fantasy (2019).

En cuanto a la estructura de las composiciones y lo necesario para ‘hacer’ una canción, son varias también las combinaciones posibles. aunque, en rigor de verdad, es difícil encontrar una fórmula, manera o herramienta más efectiva que la necesidad. 

En la inmensa mayoría de mis composiciones sólo necesité una guitarra acústica o criolla”, dice Gus Fernández y continúa: “actualmente estoy en un proceso de sólo usar mi propia voz. Sería sólo como una variante más al proceso de composición tradicional”

En tanto que Hernán Federico también pone en evidencia su metodología compositiva: “cuando compongo se me viene la melodía, preciso estar atento. Luego la letra la compongo acorde a la melodía y en consonancia. Tiene que haber un equilibrio entre ritmo y melodía, la letra viene después en conjunto con la guitarra. La imaginación y la voz, y las ganas”.

En un tono más reflexivo aún, Emily suma su forma de hacer canciones: “la canción viene, es como un vehículo para una data que, como los humanos percibimos el tiempo de un modo lineal, pasamos de un momento a otro. Pero la misma mística o sabiduría de la cual proviene la canción, esa data no está limitada al tiempo, en sentido lineal, como es la percepción humana”. 

El propio reflejo

Por su amplitud temática, por la capacidad de expresividad con los menores recursos necesarios, y por encontrar siempre una a medida de cada estado de ánimo, la canción es la preferida, la elegida: la canción vence, incluso al tiempo.

Se impone sobre los demás formatos por todo esto y por mucho más, que no se puede indicar en palabras. Podemos relatar paisajes, tonalidades y expresiones que percibimos, más nada se iguala a una persona cantando. Y hasta hay alguna que, sin hacer juicio de valoración, son preferidas por sus hacedores y hacedoras:

La Linterna Web: ¿Cuáles canciones tuyas consideras que reflejan en espíritu y esencia lo que sos como artista?

Emily: Por ahí en todas las canciones soy algo distinto, pero al mismo tiempo hay una coherencia. Podría mencionar “Queloque”, me acuerdo que tocando esa canción una noche me interpeló de una manera como nunca antes, creo que me puse a llorar casi, por el momento y como me pegó esa canción en ese contexto/momento. Y cómo se logra trascender el tiempo a través de la canción, o que la canción en sí lo hace.

Hernán Federico: “Xubcielo” me parece un temazo. Me gusta tocarlo y cantarlo porque representa mucho lo que está pasando y va a seguir pasando. También un modo de vida con lo terrenal y la poesía. Y el recuerdo de las luchas, de la memoria, frente a los embates de la vida, poder dar el avance importante. Y a su vez, la lucha de clases entre los poderosos y las personas que están oprimidas. 

Gus Fernández: Hay una canción llamada “El pacto” y de la cual he recibido muy buenas devoluciones, en el sentido de que les ha movido algo profundo en quienes la escucharon. “La zamba de los mutilados”, “La última cena”, “Trajiste flores”, son un resumen de canciones que me representan. Por musicalidad, poesía, misterio, y porque me gusta tocarlas en vivo.

La canción vence

Es difícil abarcar todo lo que las canciones han dejado, provocado en quien las escuchó. La naturaleza misma de la música se encuentra en ese formato inmemorial, que se puede encontrar en cualquier punto del globo, en cualquier momento de la historia. 

Tan inabarcable que, por momentos, supera cualquier descripción. Emily sentencia: “se trata de derrumbar las restricciones que hay entre la idea incipiente y un producto interpretable o escuchable. Los obstáculos entre la idea incipiente y el producto escuchable/interpretable de una canción son inexistentes”.

En el mismo sentido, Hernán Federico realiza su aporte a la pregunta sobre por qué la canción vence: “la canción es un hecho artístico y perdura por la fuerza, potencia y el brillo que tenga. Su cualidad reside en la apertura a una sintonía muy fina con la época del tiempo y en contraste, va más allá del tiempo”.

Al conocer la obra de Gus Fernández, se le puede catalogar de un gran y prolífico hacedor de canciones. Él resume en palabras los sentimientos y sentidos que despierta la canción: “la canción es la forma más sublime de la poesía. Y tal vez el arma más efectiva para propiciar o enaltecer una revolución”.


De alguna manera, rendimos homenaje a ese formato musical que trasciende épocas, regiones y restricciones. En la cima de la creación, con o sin instrumentos que la acompañen, hecha de melodías simples o sofisticadas, cada época de la vida humana estuvo, está y estará acompañada de una canción.


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