Casi sin promoción y, tal vez, sin tantas expectativas, la agrupación del sur del GBA entrega un nuevo material tras diez años. Sin embargo, el disco resulta fresco y cargado de sentimiento. Destruye todo de Los Sub es, contra todo pronóstico, uno de los mejores lanzamientos de la primera mitad de 2026.
Por Caro Figueredo
Con ocasión de la presentación del libro El coso del rock. Diario íntimo del under en la Feria del Libro hace unos años, su autor, Alejo Auslender, se sinceró como quien aprende una lección a los golpes: “Nos quejamos de que elijan otra cosa en vez de ir a los recitales o comprarnos los discos. Y está bien: nadie nos pidió que lo hiciéramos”.
Esa verdad incómoda, sin embargo, parece haber encontrado asidero en algunos artistas del circuito independiente. En abril, casi silenciosamente, Los Sub lanzaron Destruye Todo, un larga duración que se debate entre un título de aniquilamiento y unas canciones llenas de sentimiento. A puro corazón, como bien lo indica el pegadizo cuarto track, levantan el puño cargado de melodías cálidas y líricas esperanzadoras.
Es verdad que el disco, producido y masterizado por Fernando M. Blanco, podría haber salido durante la década de 2010 y habría encajado bien. Tiene esa sonoridad atemporal del rock de guitarras (llámese college rock, dreampop o, simplemente, indie rock) que lo sitúa en las bateas junto a bandas como War on Drugs, Viva Elástico e, incluso, Massacre. Por eso mismo -su carácter sin tiempo-, marida muy bien en esta época de exceso de autotune y música generada con IA. Ningún tema suena a relleno. Más bien, se hilvanan entre sí para construir un manifiesto de amor. Porque la violencia a la que remite el título se enfoca en destruir lo falso, lo plástico, lo tóxico. A resistir este presente desamorado. Y todo cobra sentido.
https://los-sub.bandcamp.com/track/puro-coraz-n
Hay algo especialmente valioso en esa decisión de volver a las canciones sin intentar disfrazarlas de novedad. Los Sub no parecen interesados en demostrar que pueden adaptarse a las reglas del marketing actual, sino, más bien, en seguir haciendo aquello que conocen, tocar juntos, escribir canciones y dejar que los instrumentos hagan el trabajo. Después de diez años sin un disco nuevo, Destruye Todo no se presenta como un regreso solemne. Es, en cambio, la continuidad de un vínculo. Se podría decir que ahí se encuentra buena parte de su encanto: en la posibilidad de que todavía existan bandas que no necesiten reinventarse para tener algo que decir y que, aun así, valga la pena.
Porque destruir, en este caso, parece significar desprenderse de aquello que ya no sirve. Del ruido, de la pose, de la urgencia por estar a tono con cada época. En tiempos en los que hasta las canciones pueden fabricarse en segundos, Los Sub eligen el camino más lento: el de cinco amigos (José Noisé en voz y guitarra; Andrés Martínez en batería; Eze Scamarda y Touchi Levingston en guitarras; y Bruno Leone en bajo) y una colección de canciones que necesitan ser tocadas, escuchadas y compartidas.

En un mundo donde todo parece apuntar, más rápido que lo imaginado, hacia la destrucción masiva o el apocalipsis individual, el hecho de que un grupo de amigos de más de veinte años juntos apueste a las canciones envueltas en packaging rockero es una ofrenda de amor muy grande. Y no es que les debamos pleitesía por ese acto; como decíamos al comienzo, es erróneo esperar la gratitud de un posible público que no exige sacrificios. Sino que, quizás sin proponérselo, crearon uno de los trabajos más honestos y dignos de la primera parte del año, con esa obstinación casi romántica de seguir creyendo que una canción todavía puede ser suficiente.
IG: @los_sub
Paseo en bici por las calles de Remedios de Escalada, ciudad del sur del conurbano de la que son oriundos Los Sub, escuchando el disco completo:
