Mac Demarco en Buenos Aires

Mac Demarco en Buenos Aires

El compositor indie por excelencia se presentó en Buenos Aires tras casi 10 años de su última visita al país. Mailén Álvarez traza un recorrido por los inicios y un presente más lúcido y sereno de Mac Demarco en esta crónica en primera persona.

Por Mailén Álvarez

Fotos: @feder.bravo y @mirulucena


Es miércoles por la noche en calle Corrientes, barrio de Chacarita, específicamente en C Art Media. La noche anterior también dio un show acá, y esta es la despedida de su paso por Argentina para presentar su nuevo trabajo Guitar.

Afuera momentos antes del inicio del recital los clones de Mac y muchas chicas lindas toman birra en la vereda. También hay gente aun intentando comprar una entrada sin perder la esperanza: es que cuando se anunció la vuelta del canadiense a nuestro país los tickets volaron en minutos y fue por eso que se agregó una segunda fecha. En esa instancia, al fin, pude conseguir mi entrada.

Las tote bags (complemento indie por excelencia) y remeras que se vendían afuera eran tan cute, pero, por cuestiones obvias, no me llevé ningún souvenir. No importa, luego de medio año había llegado el día.

El show comienza puntual a las 9 de la noche, con un Mac Demarco encantador presentado su banda y haciendo chistes. Lamentablemente, son inentendibles para mí que no sé prácticamente nada de inglés.

Es sabido que el público argentino lo adora. En los interludios se corea su nombre como si de una hinchada de fútbol se tratara y no falta quien le da una camiseta de la selección argentina y un mate al que, sí, revuelve con la bombilla (hacer esto con cada artista de afuera ya parece una regla implícita).

Ph: @mirulucena para IndieFolks

“Shining”, de su último disco, es el elegido para abrir el set. La lista aleatoria entre temas lentos y movidos hacen del espectáculo una perfecta sesión de estadios sensoriales, transitando los inicios de su discografía hasta el último lanzamiento. Y aunque no suena “Blue boy” (la más esperada por mí), hay un bis de “Freaking out the neighborhood” que es perfecto para cerrar el repertorio. Devoción y baile son dos palabras que podrían resumir lo que se vive debajo del escenario. Dato para resaltar, sorprende lo bien que suena la banda y la voz de Mac en una combinación que se puede apreciar armoniosamente.

Quién sabe por qué hace una vertical o por qué empieza con un twerk bizarro, lo que sí se puede destacar es su energía contagiosa que aviva la ovación de los seguidores con el comienzo y el fin de cada canción. Una vez más demuestran el aprecio que le tienen apodándolo como Marquitos (!?) Pero más allá de sus “payasadas” en el escenario, muestra un temple sereno, menos caótico del de los primeros días. El equilibrio entre las canciones para hacer pogo y las más intimistas se fusionan a la perfección. Calma y alboroto se entrelazan suavemente.

Mac Demarco llamó alguna vez a su estilo como jizz jazz, aunque es imposible no referirse a él como un ícono del indie pop. Su discografía inició en 2012 y no pasó desapercibida. 2 y Salad days impusieron una estética y un sonido reconocible que es quizá el mayor logro de un artista: identificar inmediatamente su obra en un mundo donde ya todo está inventado. Luego le siguieron los no menos interesantes This old dog, Here comes the cowboy, Five easy hot dogs hasta llegar a Guitar, lanzado en 2025. Demarco ha compuesto su obra casi en solitario y tocando cada instrumento en el estudio de grabación.

Sus influencias vienen de muchas partes y derivan en lo que hoy es su particular sonido, ese que podemos oír en el teclado escurridizo de “Chamber of reflection”. A temprana edad le encantaban los Who y luego pasaba, entre otros estilos, a la Bossa Nova, daba play a Caetano Veloso e incluso Gal Costa y músicos por el estilo. Pero antes de todo ese descubrimiento, cuando era solo un niño curioso, se fascinó con Herman’s Hermits, después con la Plastic Ono Band, The Kinks, The Smiths y Neil Young. Mac Demarco demuestra ser un melómano que no se limita en ritmos ni idiomas. Toda esa apertura decanta en que su obra fluya naturalmente: nada es forzado, no hay pose.


Ph: @mirulucena para IndieFolks

A través de un recorrido por sus álbumes y sus presentaciones podemos discernir un comienzo tal vez errático para llegar a un presente más sereno, reflejado particularmente en sus letras. De hecho, Guitar es un trabajo que transmite sutileza a través de sus características más acústicas.


La noche se termina y, sin exagerar, es una de esas en las que escucharías al artista tocar una hora más, para seguir bailando y olvidarse del mundo que nos espera afuera.

Ph: @mirulucena para IndieFolks


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