Cien fechas después del inicio, Neokira celebra el proceso, el circuito hardcore, y la toma de posiciones que los hacen ubicarse entre los elegidos de la nueva camada. En una charla con ellos, nos contaron cuál es su forma de plasmar sus ideas en cuanto al género y adelantaron detalles del show festejo.
Por Guadalupe Arce
Cien fechas. Viajes largos para tocar media hora, transportar equipos pesados, gente que aparece siempre y gente que deja de aparecer.
Neokira viene de ahí. Buenos Aires, fines de 2022, post pandemia y futuro un poco incierto. El recorrido de la banda se puede seguir en una serie de lanzamientos que funcionan casi como marcas de proceso: “Nuestra Convicción”, “Sacrificar lo individual” y “Anhelo de un tonto plan”, este último como anticipo de un primer disco que todavía se está terminando de definir.
Con un sonido que toma elementos del hardcore y el metal contemporáneo, con letras que se mueven entre lo político y lo introspectivo, desde el inicio sostuvieron una ética simple: tocar donde se pueda, cuando se pueda, con quien esté dispuesto. Centros culturales, clubes, skateparks, escenarios improvisados y, con el tiempo, salas cada vez más convocantes.
Pero Neokira no plantea los shows como una instancia de exhibición sino como una construcción compartida. En el hardcore hay una tradición larga de decir cosas urgentes, de señalar lo que no funciona. Y lo que ellos dicen está en las canciones, pero también en la forma en la que arman las fechas, con quiénes tocan, como miran abajo del escenario.
Hay una coherencia visible entre lo que dicen sus mensajes y lo que ocurre en el vivo. “Sacrificar lo individual” o “Ama, lucha, resiste” no funcionan sólo como consignas: encuentran su correlato en la forma en que se habilita el espacio para otros. Cuando arranca “Lapachos”, por ejemplo, el escenario se llena. No de invitados: de público. Pibes que suben y agarran el micrófono entre todos, que se empujan, se quedan, se tiran. El público es parte activa y termina de construir lo que sucede arriba.
Hace poco tocaron en Vorterix, abriendo para The Hives. Otro tipo de fecha, un contexto más grande, con otras condiciones técnicas y de producción. Sin embargo, no hubo un corrimiento en la intensidad ni en el discurso. La banda sostuvo la misma lógica que en cualquier fecha de su circuito.

En un género atravesado históricamente por la denuncia y la toma de posición, Neokira parece tener en claro lo que implica ocupar ese lugar. Sin una solemnidad discursiva, desde la práctica concreta de sostener una escena que todos arman a pulmón. Cien fechas después, lo que celebran es haber llegado, la forma en que lo hicieron. Y, sobre todo, con quiénes.
Para pensar qué hay detrás de ese recorrido, hablamos con Augusto, cantante de la banda. La excusa es clara: el sábado 9 de mayo a las 19 hs show número cien en C.C. BULA (Bulnes 998), junto a Knockout Tripa y Liga de las Sombras.
La Linterna Web: Si tuvieran que elegir una fecha que sintetice el espíritu de estas cien, ¿cuál sería y por qué?
Augusto: La primera fecha que se nos viene a la cabeza es la Inerme Fest del 2024 en El Matienzo junto a WRRN, Cursi No Muere y Juvenilia. Lugar nuevo para nosotros, bandas muy cercanas, explotado de gente y un escenario con el tamaño perfecto para subirse y tirarse. Ese recital fue clave: es hasta el día de hoy que lo recordamos y nos eriza la piel por tanta energía efervescente junta, pogo agresivo, pero no violento, mosh y mucho robo de mic, incluso con muchos de nuestros amigos más cercanos subiéndose a cantar sus partes favoritas.
LLW: ¿Qué bandas fueron fundamentales en este recorrido, no solo musicalmente sino en la forma de armar y moverse en comunidad?
La primera banda que pensamos es en Tripa, nos llevamos muy bien con todos los integrantes, pero en especial con Alu que es una amiga que confió en nosotros y nos bancó mucho desde un principio que fue bastante caótico. Luego bandas como XritualX, Stryker, Dust y Distante con quienes compartimos fechas hasta el cansancio. Por otro lado, queríamos mencionar a los chicos de Clamor y Cursi No Muere que los consideramos como nuestros hermanos menores y mayores respectivamente, siempre es divertido cruzarlos tanto en recis o compartiendo fecha.

LLW: Suelen tocar en fechas que no son estrictamente hardcore, y eso genera tanto resistencia como admiración dentro de la movida ¿Cómo se posicionan frente a esas tensiones?
A: Parte del armar una fecha desde nuestro punto de vista es el poder compartir con bandas amigas y conocidas por nosotros, más allá de las distancias sonoras; parte de la gracia es poder pasarla bien y generar cierto “crecimiento” en conjunto. Tal vez eso provoca alguna disconformidad por ciertos sectores un poco más puristas del estilo de música que hacemos, pero también parte del hardcore es correrse un poco de ciertas normas. Nos interesa incomodar, pero no desde el desagrado sino como para poder plasmar cuál es nuestra idea en cuanto al género. Hardcore es llevar un mensaje, una idea, nuevas formas de ver las cosas, y en parte eso implica también llevarlo a nuevos espacios. Si el día de mañana un fan de El Mató a un Policía Motorizado se vuelve straight, empieza un fanzine y empieza a escuchar Earth Crisis, para nosotros es una victoria.
LLW: ¿Recuerdan la primera vez que las personas cantaron sus letras en vivo? ¿Qué sintieron?
A: Sí, la primera vez que notamos gente cantando los temas fue en el C. C. Morrison junto a Clamor, Amargaditos y Álamo. Fue el 19 de febrero del 2023, poco menos de un mes antes de sacar nuestro primer material, o sea que incluso sin tener canciones disponibles para escuchar por fuera de un reci ya se cantaban nuestras canciones, algo que para nosotros era increíble. Apenas teníamos dos meses como banda activa, y por eso es hasta el día de hoy que estamos muy agradecidos de la respuesta que tenemos desde el público.
LLW: Cuando arman una fecha, ¿qué buscan en las bandas que invitan para compartir?
A: Al momento de armarlas, siempre buscamos bandas que se muevan de la misma forma que nosotros, buscando proyectos de personas que realmente se toman en serio estas cosas. En las primeras bandas que pensamos son las más cercanas, con integrantes con los que tenemos una relación de confianza y amistad. Al momento de empezar a pensar en bandas invitadas también buscamos que tenga relación en cuanto al tipo de fecha que queremos armar, si es algo tranqui o una fecha full pesada. Tratamos de que el cupo de bandas con integrantes mujeres se respete, también por una cuestión de visibilidad y poder apoyar proyectos que creemos que valen la pena. La prolijidad para hacer las cosas es muy importante, y si nos podemos dar una mano en cuanto organización, mejor. También, miramos muchas cosas como prestar equipos, respetar horarios, el cuidado en la separación del dinero recaudado, entre otros aspectos que buscamos en las bandas con las que queremos compartir.

LLW: Con respecto al show en Vorterix, ¿Qué expectativas tenían antes de tocar? ¿Lo vivieron como una vidriera para amplificar su mensaje o como un desafío dentro de su recorrido?
A: Lo vimos como la oportunidad de saber lo que es tocar en un lugar así de amplio y para un público que en su totalidad no es para nosotros. Fue tocar de visitante para una banda que nos gusta mucho y que tuvimos la suerte que nos hayan elegido para abrir su show. Aprovechando ese alcance pudimos clavar bandera de la postura política que elegimos mantener. Tal vez la productora que trajo a la banda no nos llame para otras cosas, pero nos fuimos satisfechos sabiendo que todos ahí en el Vorterix tienen bien claro hacia qué lado de la brecha estamos por medio de la rabia que hay dentro de nuestras canciones y manifiestos.
LLW: ¿Sienten que Neokira ocupa hoy un lugar específico dentro de su escena o prefieren que eso lo definan otros?
A: No, dejamos que lo definan los demás, ya sea público como otras bandas. No sentimos que tengamos la valía suficiente como para poder decir que estamos más arriba o más abajo, si somos importantes o relevantes o si lo que hacemos vale más o menos que otros proyectos.
LLW: Después de cien fechas, ¿qué sienten que todavía no lograron hacer en vivo?
A: No es que sentimos que no nos falte hacer nada, pero es que en cada show pasan tantas cosas e hicimos muchas boludeces que no se nos ocurre en este momento. Ya hemos visto gente que se tire desde un parlante, logramos que en partes claves de nuestras canciones se suban todos al escenario como en nuestras bandas favoritas, entre nosotros jugamos subiéndonos de caballito unas cuantas veces, hemos cambiado roles de instrumentos, subimos a cantar a nuestros amigos más cercanos, nos hemos tirado al público con instrumento y todo, entre muchas otras cosas difíciles de mencionar. Seguramente nos quedan por hacer muchas cosas más, pero por el momento no se nos ocurre, lo cual nos da aún más margen de locura sin mediarla previamente.

LLW: El disco próximo a salir, ¿recoge lo que fueron estas cien fechas o marca un quiebre?
A: Tratamos que el disco vaya por una dirección un poco diferente a lo anterior, sin dejar que suene agresivo, con influencias del metalcore de los 2000 y un poco tirando por el screamo. No deja de ser un disco hardcore, con letras que denuncian ciertas desigualdades y un descontento por el contexto político que habitamos. Algunas letras con cierta mirada más introspectiva, pero sin perder tal conciencia colectiva. Este disco ya cuenta con dos guitarras a diferencia del material anterior y creemos que logramos llegar a un punto aún más pesado del que veníamos trabajando.
LLW: Si miran hacia atrás, ¿qué pequeña decisión fue clave para que hoy estén dónde están?
A: Una de las mejores decisiones que tomamos fue haber sumado a Panchito como bajista. Si bien ya no toca con nosotros el cariño sigue intacto, y más allá de lo musical o tecnicismos, es una persona muy influyente en la banda. Por otro lado, junto a él se sumaron Digim y Lushin, hoy dos integrantes de la banda fundamentales para el equipo, y que sin ellos Neokira no estaría completo. Digim ayudando desde el lado organizativo y pseudo psicológico, mientras que Lushin nos dirige mucho lo que es el arte visual de la banda (diseños, logos, merch, visuales). Al momento de dirigirnos como un “nosotros” no nos referimos solamente a los músicos, sino un conjunto de amigos que se reúnen a hacer que funcione un proyecto en común.
LLW: Si alguien está empezando un proyecto de banda hoy ¿qué consejo le darían desde su experiencia?
A: Lo más básico puede ser el tratar de hacer las cosas por su cuenta. Investigar cómo hacer lo que uno quiere hacer y tratar de tener bien en cuenta cuales son las prioridades de cada integrante. El tiempo es muy valioso, por eso tener claro a lo que uno quiere llegar es clave. Todos los destinos son válidos y el error es parte del proceso. Si no sabes con quienes tocar y crees que no existen aquellas personas que escuchan lo mismo que vos, hace tu propia escena. Siempre la mejor manera es empezar desde abajo para poder ir aprendiendo de a poco. Con quienes sí y con quienes no, organizarte horarios, fechas, precios, y estar dispuesto a conocer gente nueva constantemente. Se supone que es parte de lo divertido el compartir con gente que está en la misma situación y sintonía que vos.
LLW: La fecha número 100 tiene un peso simbólico dentro de su recorrido. ¿Qué expectativas tienen para ese show? ¿Hay algo que puedan adelantar?
A: Como expectativa sentimos que es como un cumpleañito encontrándonos con muchos amigos que fuimos conociendo durante estos tres años como banda y viendo el progreso que fuimos teniendo, justamente en un lugar en el que tocamos muchas veces y nos sentimos bastante cómodos. Y para adelantar, sabemos que vamos a estar tocando todos los temas, incluso esos que fueron quedando olvidados con el tiempo, sumado a algunos adelantos del disco que todavía no hayamos hecho en vivo nunca y algunos invitados que fueron parte importante en este camino que ya tiene apenas tres años. Esperamos con ansias ese día y que puedan estar ahí con nosotros para festejar juntos nuestro recital número 100.
