Árwy

Árwy y una ceremonia cuasi secreta

Árwy, destacada cantante, pianista, compositora y performer, se presenta el próximo domingo 16 de noviembre en La Capilla del Centro Cultural Recoleta. Se trata de un show en torno a su reciente álbum “Plutón” en un formato íntimo y minimalista, donde lo teatral y lo poético cobran protagonismo. En esta nota te contamos más sobre ella y su disco.

Por Caro Figueredo


Múltiples facetas que encarna según el proyecto en que se encuentre, diversos lenguajes artísticos que se articulan entre sí, géneros que conviven en armonía o tensión: Árwy va vistiéndose con capas de diferentes texturas a través de sus creaciones.

Cantante, pianista, poeta, performer, diseñadora sonora, ocultista y profesora, entre otras actividades que ejerce de manera “libre, caótica y fluida”. Como artista e investigadora multidisciplinaria abarca distintos estilos: lo renacentista, el clasicismo, lo contemporáneo y el futuro encarnado en la science fiction. Sus proyectos pueden variar desde un disco electrónico, videos experimentales, una presentación performática y la escritura erótica hasta el mundo de la actuación y la moda, siempre regida por los astros y arcanos.

Sus variados intereses encuentran en la música una transposición hipnótica y onírica. Imaginemos un animé, cualquiera fuere o inclusive uno aún no creado, en la que sus personajes practiquen la ópera, el butoh y la Poesía Concreta. Así tendríamos una aproximación a su universo creativo y personal.

“Mi manera de escribir es irregular y dispersa -nos cuenta Árwy-, va variando según lo que me esté sucediendo en el momento. Aunque la escritura desde muy temprana edad siempre fue mi manera de hacer catarsis, lo que perdura es ese impulso orgánico vital de exteriorizar lo que siento”. Y nombra entre sus fuentes o referentes a Ursula K. Le Guin, Marosa Di Giorgio, Rosario Bléfari y Mariana Enríquez, así como también libros y películas clásicas de fantasía, terror y ciencia ficción. 

Musicalmente, la propuesta de Árwy va por los caminos del minimalismo, la experimentación y lo conceptual. Su voz es ofrecida a la búsqueda: en varias ocasiones, canta en un lenguaje inventado y utiliza técnicas guturales. Su álbum debut como solista, Plutón, es, según su descripción, un “cuento sonoro de ciencia ficción que narra la relación entre la oscuridad y el hielo”. Lo cierto es que hay que practicar una escucha atenta para descubrir todas las capas de sentido que contiene.


Árwy: cantar desde Plutón

Las obras nacen, a veces, del temblor. Plutón surge de ese borde: un punto lejano del sistema solar y un dolor que pide voz. En este viaje entre la oscuridad y la sanación, la artista se convierte en una viajera cósmica, escapando del planeta más distante del sol para encontrar refugio en la Luna. Lo que podría ser un mito espacial se convierte, en sus manos, en una travesía emocional, un manifiesto sobre el poder de la música como puente entre mundos.

Atravesado por el duelo de la muerte de su papá, el larga duración es, por lo tanto, una especie de soundtrack de reconciliación con el cosmos: “a medida que iba reconstruyendo las canciones, iba entendiendo cada vez más su muerte”. El resultado es un trabajo inquietante e introspectivo hecho de capas electrónicas, distorsiones y respiración humana. Árwy compone como quien traduce visiones: mezcla canto lírico con noise, melodías celtas con texturas digitales y, sobre todo, pone la voz en el centro. Esa voz que raspa, coros que hipnotizan, paisajes que se derriten; en efecto, parece desprender una parte de su cuerpo astral en cada canción.

Las referencias orbitan -los astros, la literatura clásica, el animé, lo sacro-, pero no son citas: son resonancias. Árwy crea un territorio donde la fantasía y lo emotivo se entrelazan, donde la travesía no busca redención, sino transformación. Plutón es un viaje que empieza en la muerte y termina en la voz: la aceptación queda como eco. De eso se trata, atravesar el abismo, mirar atrás, reconocerse transformada en la vibración que aún persiste.  


Una ceremonia cuasi secreta

El domingo tendremos la oportunidad de verla en vivo presentando Plutón en la Capilla del Centro Cultural Recoleta. La cita es a las 19 horas y la entrada es gratuita hasta colmar la capacidad del recinto. Allí, entre esas paredes neorrománticas, con la acústica tan particular que regala, estamos invitados a “ejercitar la imaginación, el desvío y el asombro”. 

Lo que veremos allí será no sólo un show musical -de hecho, bastante lejos de serlo-: encontraremos variados soportes artísticos dando vida conceptual a su propuesta. Por un lado, su voz (procesada, distorsionada, múltiple) como centro gravitacional de un universo que vibra entre la catarsis y la revelación. Por otro, la narración performática, centrada en la vida de cuatro monjas que se ven alteradas por la llegada de una condesa al convento. 

Y, paralelamente, “la obra es una experiencia que reúne muchas disciplinas con la intención de integrar y generar en el espectador todas las emociones posibles, tanto el miedo, la incomodidad, la risa, lo místico, el llanto como la reflexión, el goce y la paz”, adelanta la artista.

A modo de una pequeña ópera con texturas acústicas y cantos corales, iremos adentrándonos en el misterioso y dramático ensueño de estas mujeres. La acompañan Juana Fonrouge (voz, guitarra y piano), Gracia Fernández (voz), Eva Adorno (voz), Julieta Rampulla (performer) y Javier Medialdea (sonidista). Todo es esperable: lo místico, lo pop, lo siniestro.

“Me interpela todo lo que tenga que ver con lo oculto, lo tabú, lo que suele generar miedo. Está muy presente en mi obra la idea del misterio, la descomposición, la no forma y lo disruptivo”, nos cuenta. Difícil imaginar escenario más apropiado que el que presenta la Capilla del Centro Cultural Recoleta para esta presentación. 

Web: www.arwy.ar

IG: @a_r_w_y



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