Kurí es la banda elegida para abrir el show de The Fall of Troy el 7 de marzo en Buenos Aires. Una historia que une a dos bandas que van del mito a la agenda. En esta nota, Lucas (guitarra y voz) nos cuenta su camino hasta llegar a compartir escenario con el trío norteamericano.
Por Guadalupe Arce
Hay bandas que se vuelven rumor, archivo compartido en carpetas comprimidas, nombre escrito con liquid paper sobre carpetas negras. The Fall of Troy fue eso durante años en Argentina, una banda que parecía pertenecer más al mito que a la agenda.
Ahora sí. 7 de marzo, El Teatrito. Vienen a tocar esas canciones que agarraron el post-hardcore y lo desarmaron sin delicadeza, como cuando abrías un juguete para ver qué tenía adentro y después lo rearmabas con otras piezas que no estaban pensadas para encajar.
El trío de Mukilteo, Washington, nunca tuvo nada de elegante en el sentido clásico. No es solo tecnicismo: es urgencia. Canciones que cambian de piel cuando ya te habías acomodado. Voces que empujan la melodía y sonidos que parecen irse de eje pero caen exactamente donde tienen que caer. Aunque el mathcore siempre tuvo algo de laboratorio, The Fall of Troy lo llevó al borde del colapso emocional.
Que la apertura esté a cargo de Kurí no es un gesto menor. No es una banda elegida por algoritmo ni por amistad circunstancial. Hay un diálogo real. Kurí viene construyendo, desde el under porteño, un lenguaje propio dentro del math rock y el emo. Sus temas no avanzan en línea recta: se quiebran, frenan, se miran a sí mismos. Hay silencios que pesan más que los gritos y momentos donde la fragilidad no se esconde detrás de la ironía. En un circuito donde muchas propuestas técnicas se vuelven pretenciosas, Kurí mantiene la vulnerabilidad como algo fuerte.
Compartir fecha con The Fall of Troy es la línea que conecta el culto que llegó de afuera con lo que se viene construyendo acá, en fechas autogestionadas. Es así como el 7 de marzo es un evento histórico para quienes crecieron con estas canciones, es la confirmación de que ese ruido que los formó todavía está ahí.

Hablamos con Lucas de Kurí, que además de ser cantante y guitarrista de la banda, produce fechas e inauguró su propio sello Impermanente. En esta entrevista recorremos la música de Kurí, su proceso creativo, su rol dentro de la escena independiente y cómo se preparan para desafíos como compartir escenario con The Fall of Troy.
La Linterna Web: ¿Lucas, cómo describirías a Kurí dentro de la escena actual de Buenos Aires y Argentina?
Lucas: Considero a Kurí como un proyecto que aprendió mucho a prueba y error. Empezamos como un proyecto que solo tocaba por tocar y hacerse conocer. Hemos visto cómo ha cambiado y evolucionado la escena, a lo cual considero que nos hemos adaptado adecuadamente en tanto a manejos que nos sean productivos, no de una manera utilitarista sino para poder hacer algo que se haga valer que pueda reflejarse hacia el público. Si algo nos hace sentir cómodos y sentimos que hacemos lo correcto, eso se ve en el escenario. “Si vas a hacer algo, hacelo bien. Y si sentís que está bien, seguí para adelante.”
LLW: ¿Hubo experiencias con otras bandas o movimientos influyeron en su forma de ver la música?
L: Creemos que tocar con bandas más profesionales que nosotros nos ha hecho replantearnos cómo queremos dar nuestros shows, quizás no tanto en el tipo de música que hacemos, pero sí cómo la llevamos y cómo podemos hacer nuestra esa proyección y esa forma de ejecutar la música. Compartir con bandas que admiramos como Defórmica, Las Armas, Portland, Peur un poco nos cambió el chip por su uso de pistas y por la atención que le ponen a su sonido.
LLW: Además de Kurí, inauguraste el sello Impermanente y trabajaste en un split con bandas de Latinoamérica. ¿Cómo se conectan estas experiencias con tu trabajo en la banda y con la escena en general?
LK: Creo que en este caso la escena local no tuvo mucho que ver más que la comunidad latinoamericana de emo/math. Lo que tiene ese nicho es que a la gente que le gusta de verdad, busca mucho y en todos lados. Es muy del internet, siempre lo fue. Y no lo digo como algo malo, es más bien la particularidad de que nos encanta ser medio nerds y escuchar muchas bandas que nos rasquen ese rincón del cerebro que nos pica con la necesidad de descubrir nuevos sonidos, nuevos patrones, buscando esa impredecibilidad propia del género que esté yuxtapuesta con mesura a la sensibilidad compositiva, a lo emocional. Ya no me acuerdo bien de hace cuánto tenemos en redes a los chicos de Kidchen y Ortiga que nos invitaron a formar parte, pero fue bastante frontal la invitación, de un día para el otro. La iniciativa la tuvieron ellos junto a otras bandas independientes de Colombia, después fuimos invitando más bandas, el proyecto fue mutando y se fue armando un grupo bastante lindo entre muchas bandas que ya nos conocían de otros países como Cataratas en Siberia (desde Perú, con quienes ya tocamos acá) y Honey Pot! (México) y otras que eran amigos de amigos, que ahora estamos formando una relación muy fortuita. Supongo que la clave para que esto haya sucedido fue decidirnos a sacar nuestra música y no tirar la toalla después de eso. El nacimiento del sello es para darle un espacio no solo a las fechas que venía autogestionando sino también a proyectos que me gusten, y este (refiriéndome al Split) es uno de ellos.
LLW: En cuanto a la movida independiente hoy, ¿qué espacios o bandas te parecen interesantes o necesarios?
Adiós, Baco; Gales, Meseta, Menhir, Crisá, Ein Sof, No te me Enojes y Estación Sur son algo de lo más prometedor a mi parecer. Después hay muchos más nombres consolidados y hay mucho talento en las bandas nuevas o que vienen creciendo hace poquito. También en la movida del emo se viene levantando un gran sentimiento de resistencia que es super necesario en el contexto actual y eso nos alegra.
LLW: ¿Cómo se reparte el proceso creativo dentro de Kurí? ¿Componen de forma colectiva o cada uno aporta ideas más individuales?
Muchos temas los llevo armados y los chicos los arreglan con sus respectivas instrumentaciones para ensamblarlas. Después puede ser que lleve ideas incompletas, las toquemos hasta lo que dan y en base a escuchar los ensayos las sigo desarrollando. Últimamente venimos tomando algunas ideas de Juli y Pal, donde a veces las adapto, arreglo y desarrollo desde la guitarra. Los chicos son músicos que respeto mucho y me gusta cómo componen; encararlo en colectivo también se me hace más ameno.
LLW: Comparado con sus primeros lanzamientos hasta ‘sata andagi’ (2025) ¿qué cambió en la forma de componer, en el sonido y producción?
LK: El contraste más grande que vemos en nuestros lanzamientos es la metodología y el horizonte de producción. Con fotosensible estábamos ansiosos por sacar material, porque lo grabamos a distancia en medio de la pandemia de covid19 y con un sonido más bien digital. Luego con nuestro primer disco olvidar decidimos tomar un rumbo más orgánico, grabando mayormente sin metrónomo y usando amplificadores y baterías reales. A partir de nuestro último single “sata andagi” optamos por una ruta hibrida entre recursos digitales e interpretaciones reales en donde también se suma la visión de nuestro productor Luka Martino (a.k.a. Junior Martain), quien fue la última persona en sumarse a nuestro equipo.
LLW: Mirando hacia adelante, ¿Qué les gustaría explorar en el próximo material?
LK: Nos gustaría expandir el sonido que desarrollamos en “sata andagi” y en “otra vez” (el tema próximo a salir del Split) e interpretar los temas que tenemos en el tintero con ese nuevo método, ese nuevo filtro por decirlo de alguna manera. Esperen una rosca a todo lo que ya nos caracteriza, pero con elementos de glitch, electrónica, y mucha experimentación en el diseño de sonido.
LLW: Kurí tiene un sonido y una estética muy particular. ¿Cómo toman decisiones sobre lo visual, lo sonoro y la identidad de la banda como proyecto?
LK: Tratamos de ver qué funciona y qué no. Tratamos también de contactar a las personas correctas cuyo estilo se adecúe a nuestras ideas. Escuchamos mucha música y vemos qué todavía no se hizo en nuestro estilo para ver qué inventamos adaptándolo. Nos entretiene enfocarnos en ese trabajo también.

LLW: ¿Qué riesgo asume Kurí en vivo que no se escucha en estudio?
LK: ¡A los pifies! (risas) No bueno, a la incertidumbre, a la espontaneidad, pero a la vez asumimos que el encuentro con el público genera una conexión que es irremplazable, y que siempre tenemos algo que decir.
LLW: ¿Qué sentís que tiene en común Kurí con The Fall of Troy?
LK: Siento que The Fall of Troy me inspiró desde los primeros momentos que empecé a tocar la guitarra, que gracias a ellos aprendí mucho y obviamente eso se refleja en la música y estilo de composición. En la formación tenemos algo similar que es un guitarrista en la voz principal, que hace voces melódicas y gritos, y el bajista que la mayoría del tiempo solo hace los screams. Nosotros tocamos un tiempo largo como trío hasta que conseguimos tecladista, lo que demarca también la dirección que siempre quisimos tomar. Son capas que consideramos fundamentales en nuestro sonido.
LLW: La fecha con ellos es muy significativa para su nicho. ¿Cómo los atraviesa a ustedes?
LK: Cuando leí el mail de John Niblock (Mánager de TFOT) quedé super emocionado al punto de las lágrimas, le conté a mi familia y los chicos también quedaron re sorprendidos, ya que enviamos nuestro material sin mucha expectativa. Pero, por suerte, animarnos a mostrar nuestro laburo nos llevó a esto. Estamos muy contentos y con ganas de darlo todo.
LLW: ¿Cómo se preparan para el show, tanto musical como emocionalmente, y qué buscan transmitir en escena?
LK: Con ensayos y no dejando de movernos para que la fecha llegue a la mayor cantidad de gente posible. Afortunadamente tenemos un equipo que está dispuesto a acompañarnos y eso nos pone felices. Buscamos también que conozcan más a las bandas que nos gustan a nosotros y hacer crecer nuestro nicho un poco más, aportando lo que se pueda.
LLW: ¿Qué bandas o proyectos te interesa visibilizar o con quienes les gustaría colaborar?
LK: De acá recomiendo muy ávidamente a Séye Gatar, un dúo de math que definitivamente son herederos de bandas como Hungría, ambos grandes músicos, de un estilo ecléctico, impredecible y caótico. Hace poco sacaron un gran EP, producido por nuestro bajista Julián Brunde. Lo recomiendo un montón. También a nuestros hermanos los Verónica Lía y Mia Wallace’s O.D., de Mendoza.
LLW: ¿Qué consejo podrías darle a otros músicos emergentes que también quieren autogestionarse sin perder su identidad?
LK: Si ves que no pasa nada, hacelo vos. No todos tienen la suerte de ser respaldados por una discográfica, sello o productora. Pero si hacés lo correcto, por tu lado, van a pasar cosas. Quizás no de la forma que uno espera (en lo personal soy muy pesimista), trato de no adelantarme mucho a lo que podría o no desencadenar moverse de manera autogestiva. Pero si colaborás y hacés cosas por tu escena y tu música, eventualmente la música llegará a los oídos correctos.
LLW: Si tuvieras que señalar un momento que marcó un antes y después en la banda, ¿cuál sería y por qué?
LK: Definitivamente la salida y presentación de nuestro primer disco el 31 de marzo de 2023 en Matienzo fueron acontecimientos que marcaron un cambio en nosotros y también las ganas de ser proactivos en la manera de gestionarnos. Destacamos también nuestros shows con Las Armas, Defórmica, y Portland, y la incorporación de Junior a nuestro equipo como stage manager, productor y amigo.
